sábado, 2 de mayo de 2009

Enfrentamiento o sobre mi encuentro con Laura Gallego (i)

Estoy en un ciber de Valencia, concretamente Locutorio La colombiana, embutido entre una rusa de cien kilos y un ecuatoriano que tiene la música de los auriculares a tope (la música es de Mozart; para todos los que creían que en el hemisferio sur sólo se escuchaba reguetón. ¡Prejuiciosos!). Estoy aquí porque tengo que contaros con urgencia mi experiencia matinal en la Feria del Libro de Valencia, tan cutre como la de mi ciudad, pero que tiene un rayo de luz con la presencia de la mismísima Laura Gallego. Ahí tenía que estar yo, naturalmente.Porque el autobús me ha traido a la ciudad a las nueve de la mañana, he sido de los primeros en llegar a la firma. Vale, ya sé que dije que pasaría la noche en tienda de campaña, pero os juro que los policías llamaron a mi madre para recordarle que el parque de Viveros cierra por la noche. Qué vergüenza pasé ayer, que tuve que volver a escuchar la bronca del año pasado.
-Es que sólo me haces sufrir... es que no se te puede sacar de casa... es que todo el día Laura Gallego por aquí, Laura Gallego por allá, ¿¡PERO POR QUÉ NO VES LA TELE COMO TU HERMANA!?
Hubiese matado a mi hermana en ese preciso momento, cuando bajó ligeramente la SuperPop para echarme una mirada de suficiencia. Algún día tendré que dedicarle una entrada a la engendro, que muy poco tiene que ver con, llamémosle, Cosa.
El caso es que la policía municipal de Valencia ya me tiene fichado y no querían que volviese a trasnochar en el interior de los jardines ("Es muy peligroso que estés ahí. Los drogadictos no tienen cabeza para escuchar tus rollos durante más de diez minutos, y tenemos que velar por su seguridad") de modo que he tenido que coger el primer autobús del día Alicante-Valencia y correr a la Feria en cuanto parase el conductor. Todo sea por estar el primero en la cola.
Pero no.
Alguien se me había adelantado esta vez.
No era Andrea P., aquella dependienta que seguramente ha pagado un detective para encontrarme (hubiese sido un giro inesperado, sí. ¡Andrea P. en la cola de Laura Gallego, reencontrándose conmigo! Pero no tendría coherencia: ella es más de Corín Tellado).
Tampoco era el detective. Que yo sepa, no existe ninguno.
No era mi abuela tampoco, en plan fan-encubierta-que-no-se-atreve-a-decírselo-a-su-nieto.
Tampoco era mi profesor de Lengua, el que dijo que todo lo escrito después del Siglo de Oro puede considerarse basura.
Ni siquiera era Elvis, en plan resucitado.
Era una fan, una simple fan, la fan más horrible y desagadable que ha visto jamás ese metro cuadrado del planeta Tierra. ¿La razón? Me quitó el puesto número uno.
-Imagino que vendrás a que Laura Gallego te firme el libro -me dice con una sonrisa hipócrita. Tiene la misma edad que yo, es rubia, ojos azules y con un extraño peinado con tupé. Parece un poco hippy.
-Pues sí. Soy el mayor fan: he venido desde Alicante.
-¿Desde Alicante? -le suena a broma-. Yo vivo más lejos, en Santa Pola.
¡Por unas kilómetros de distancia me gana!
-Pero seguro que no has leído tantas veces Alas de fuego como yo. Cuarenta y dos, una incluso del revés -¡supera eso, niñata!
-Lo he leído cincuenta veces. Incluso me lo forré con plástico para leerlo bajo el agua. ¿Cuántas veces has leído Alas negras? Yo doce.
¿Cómo decirle que todavía no lo he terminado, que lo leo poquito a poco?
-Lo he leído trece veces -¡toma mentira!-. Y me lo he grabado en audio-libro para escucharlo mientras duermo.
-¿Ah, sí? -la chica sonríe, y algo trama-. ¿Y qué te pareció la escena final, cuando Ahriel...?
-¡CÁLLATE, DEMONIOS! -me he puesto histérico. ¡Menuda metedura de pata!-. Podrías estropearle el desenlace a otros fans.
-Pero si no hay nadie. Estamos sólos tú y yo.
Era verdad. Qué error.
-Pero hace viento. A lo mejor escuchan lo que dices desde el principio del parque, y yo no querría eso. ¿Cómo te llamas?
Urgente: cambiar de tema.
-Bral, ¿y tú?
¿¿¿Hasta en el nombre tiene que parecerse???
-Brel.
-Vaya, como el fanfiction de Alexia. O como el copiota ese del blog de Leyendo Alas negras: menudo cantamañanas. Si es tan fan, ¿por qué no escribe apenas en el foro de LauraGallego.com?
-A lo mejor no quiere encontrarse con ciertas cretinas -respondo a mala leche, refiriéndome a ella-. Seguramente le guste más el rollo independiente.
-O a lo mejor es tonto -replica con una sonrisita en los labios, como si supuese quién soy yo.
Pero en ese momento se pone a sonar su móvil. Y no tiene el politono de Sara y las Goleadoras, no. Tampoco suena Beyond, de Chris Tara. Para mi deleite, lo que suena en el móvil de esta friki es una canción cantada por ella misma, pero la letra es la que compuso servidor.
-¡Ajá! -exclamo.
-Puedo explicarlo.
Bral está sufriendo. ¡Se siente acorralada! Además no encuentra el móvil dentro de su progre bolsa de la FNAC. Ahí suena ella, cantando eso de "¡Ay qué mala eres, Marla!". ¡Qué ridículo ha hecho la chica!
-¿La letra no es del blog de ese chico...? ¿Cómo se llamaba? ¿Brel?
-Puede. En Internet se encuentra mucha basura.
Pero ya no se muestra orgullosa. La tengo en mi trampa, muajajajajajaja.

La rusa se acaba de levantar. El ecuatoriano sigue a mi lado, dale que te Mozart. No puedo despedirme sin comentar el capítulo diez, Enfrentamiento, que también podría servir para describir mi encuentro con Bral. Primero quiero escribir una protesta demoniaca, y es que no entiendo que los demonios respeten los muros de Karish pero al resto de habitantes de Karishia que les den morcillas. ¿No se supone que Marla protege a todo su reino? ¿Por qué entonces sólo se salva la "capi"? Pues si los demonios salen el Infierno me voy corriendo a Madrid, porque como el ataque me pille en Arahuetes del Señor las voy a pasar canutas. ¡Un cero por Marla y los demonios! ¡Más respeto a los pueblos, narices!
Pero reivindicaciones al margen (soy de Alicante, ¿qué pasa?) estoy alucinando pepinillos en vinagre con la relación Shalorak-Marla. ¡Es tan especial y repulsiva! Bueno, me tranquiliza ver que la chica tiene algo de remordimientos (seguro que es mejor persona que Bral, y como leerá esto, ¡QUE SE AGUANTE!) pero ese tipo me da muy mal rollo. Teoría de capítulo diez: Shalorak es hijo de un humano y un demonio, igual que Zor es mestizo pero de ángel. Creo que voy a acertar, pero quién sabe. Es demasiado perfecto para ser una persona, y demasiado cabrito para ser ángel. Esperaré a leer el final para salir de dudas. ¡Me voy corriendo al McDonalds, que quiero volver a la firma de esta tarde! Sí, ya sé que no he descrito mi encuentro con Laura Gallego, pero eso merece entrada aparte. Un adelanto: ha dicho que sabía quién soy (y seguro que no sabía quién era Bral, MUAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJÚ).

jueves, 30 de abril de 2009

KKK

Cómo está el patio...
El capítulo IX podría titularse La detonación, porque en un minuto salta todo. Si las cosas les iban mal, ahora estarán mucho peor. Eso para los personajes, que para los lectores, que somos unos sádicos, el libro se ponen muy emocionante :-)
Los acontecimientos (o sus consecuencias) podrían dividirse en dos partes muy evidentes, y las dos me han gustado. Hasta yo, que no soy un shíper, padezco sólo de pensar lo mal que va a terminar la pareja Kiara y Kendal. Digo que van a terminar mal porque no podrán tener hijos. Con unos padres con semejantes iniciales, el hijo acabaría llamándose KKK. Y claro: como para cruzarse con Ubanaziel por el camino.
Fuera bromas, no sé qué futuro puede tener esta pareja. Porque aquí donde los vemos, tan acaramelados y odiosamente distantes, no hay posibilidad real a menos que Kendal descubra de golpe que tiene sangre real, y aunque el hecho de que fuese hermanastro de Marla le daría un toque muy exótico a la historia, esto no es Pasión de gavilanes. Mi apuesta es que terminan igual que empezaron, tonteando en eso que se dan los buenos días y el adiós. No pasarán, lo digo yo.
Mientras medio mundo anda angustiado por eso de la gripe porcina, yo estoy atrincherado en mi habitación tomando notas del noveno capítulo. Llevo mascarilla, pero no os penséis que os por miedo a contagios: la llevo desde el primer día, porque no quiero salpicar mi venerado ejemplar de Alas negras ni con minúsculas gotas de saliva. Eso sería una herejía que jamás me perdonaría la diosa Ahriel. Mi abuela dice que como me vean los vecinos va a cundir el pánico en la escalera, así que ya tengo una excusa para no salir de mi habitación. Lo único es que resulta muy incómodo comer un bocata de chóped sin quitarse la mascarilla, pero a todo se acostumbra uno.
¿Sabéis lo que hecho en falta? Un plano del mundo de Alas. Porque se habla de Karishia, de Saria, de Aleian y de algún sitio más, pero imagínate tú dónde está cada cosa. ¡Si llevo un lío sólo para averiguar dónde está el volcán, si donde Marla o donde Kiara! Soy pésimo con la geografía, lo admito. Hasta hace dos días pensaba que las islas Columbretes estaban en el atlántico, y las imaginaba como el paraíso. Menudo chafón cuando descubrí que estaban sólo a unos kilómetros de mi casa. Perdieron todo su encanto.
Y es que las cosas se han puesto muy mal para Ahriel. A ver, yo pienso que sobrevivirá. ¿Cómo no va a salvarse la heroína? Pero me dan yuyu las teorías que dicen que el final bonito es que vuelva con Bran. Esa gente se piensa que mi ángel es como Dana, y de eso nada. No porn ada Ahriel tiene un buen motivo para quedarse en el mundo, aunque sea para sobrevivir en una fétida celda de Aleian, y no sé yo dónde estaría lo bonito de una muerte en estos momentos. No lo sé, son ideas en el aire. ¡Que nadie me destripe el libro! Os tengo que dar las gracias, porque estáis siendo todos muy cuidadosos en los comentarios. Así da gusto :)

martes, 28 de abril de 2009

Un lío en el tiempo

Pasado el ecuador, empiezo a asimilar que se acabó lo que se daba. No me negaréis que el libro me está durando (no os digo la de veces que he releido los siete primeros capítulos porque os reiréis de mí) pero me da penita de pensar que queda menos de la mitad. ¿Y después, qué? ¿Vendo pañuelos en la calle? ¿Me convierto a una religión (¡como si el Ahrielismo no fuese suficiente!)? ¿Secuestro retengo ilegalmente a Laura Gallego hasta que escriba la tercera parte, que por cierto, podría titularse Alas Madrid?
Chistecico aparte (estoy triste, entendedme) me pregunto cómo puede ser que Alas #1 y Alas #2 no tengan un título "corporativo". Vale, sí, lo obvio es que sean la sala de Alas, pero como que no me termina de convencer. Laura Gallego tituló a su obra magna Memorias de Idhún, independientemente del título que tuviese cada libro. Su nueva saga es Sara y las Goleadoras (los títulos de cada libro son harina de otro costal, y desmerecen -por lo menos el primero, que es lo qeu he leído- el libro por completo). Me diréis que Alas de fuego no iba a tener continuación, pero tampoco la tenía El Valle de los Lobos y luego Laura inventó eso de Crónicas de la Torre. Así que, ¿por qué Alas no iba a tener su propio título de saga?
Como soy un trozo de pan, aquí dejo mi lista de propuestas:
  1. Memorias de Gorlian
  2. Crónicas de la cárcel.
  3. Dos velas para el Furlaag.
  4. La coleccionista de centros penitenciarios.
  5. La Emperatriz de los Infiernos.
  6. Finis Angelus.
Vale que tengan un nosequé familiar, pero si he elegido estos títulos es porque Laura Gallego no podría decir que no le gustan. Yo dejo aquí la propuesta, no sea que alguien de Laberinto la lea (¡me enlazan desde alasnegras.es, qué pasada!) y acabe figurando en la página de Agradecimientos. Todo se andará.
Pero jo, siempre me lío. Estaba hablando del octavo capítulo, y empezamos mal, porque el título no me ha gustado. Hogar: resulta insulso, nada ahrielético (y lo pongo sin advertencia porque quien vea un espóiler en eso, es que tiene poderes suficientes como para adivinar el próximo número de la lotería. En ese caso, que se acuerde de mí). 
Título al margen, reconozco que no ha sido mi capítulo favorito: básicamente, porque espóiler--> casi todo se podía imaginar leyendo el anterior. Eso sí, genial el lío temporal entre éste y el anterior, eso me ha encantado. Y que Cosa fuese el engendro de la jaula, ¡pero qué ricura! Menudo horror escuchar esas cosas tan feas de boca de Ahriel, pero no hay que tenérselo en cuenta. Esto de misma historia, dos versiones, me ha parecido sumamente original. Porque hay dos formas de llevarlo a cabo: una guay, que muy pocos autores pueden, y otra cutre, que es lo que hacen la mayoría. Pero ya sabemos que Laura Gallego es de los guays, ¿cómo si no iba a tener un fan tan molón como yo, que hasta le prepara pastel por su cumpleaños? (me lo como yo, ¿¡Y QUÉ!? Está invitada a Alicante cuando quiera).
El libro sigue, y a qué ritmo, con las dos principales tramas -o corrientes, mejor dicho- a punto de unirse. No puedo esperar el momento en que Ahriel otro espóiler--> abrace a su hijo, le propine un beso en la frente, le obligue a limpiarse las uñas y hasta le obligue a ir a natación, como hacen la mayoría de las madres. Va a ser bonito no, lo siguiente ^^ y espero que sea pronto, porque no puedo soportar por un minuto más esa separación tan desgraciada. ¡Ay, que esto sigue!

domingo, 26 de abril de 2009

7 es siete

Estoy triste. Ya he leído la mitad del libro (suponiendo que tiene catorce capítulos, claro, y que no tenga epílogo) y cuando acabes esta entrada, tú también habrás leído la mitad de mis análisis. Te lo digo para que empatices un poco conmigo, con la penita que da ir acabando (o medio-acabando) lo que te gusta.
El capítulo Siete (no diré el título para no espoilearos) me ha encantado, me ha dejado patidifuso, me ha demostrado lo tonto que puedo llegar a ser. ¡Me han dado gato por liebre, yo que pensaba que podía predecir lo que iba a suceder! Por todos los demonios, ¿cómo hemos permitido que nos engañen de esa forma? (y conste que lo digo con la mejor intención, porque para mí un libro es bueno cuando es a la vez impredecible y coherente, y aquí se suman las dos). Lo siento, pero tengo que espoilear. Selecciona si quieres mojarte ---> Todavía flipo con el plan de Marla y Shalorak... ¡y yo que pensaba que la mala malísima era una víctima, y en realidad estaba compinchada! Menudo shock, y qué brillante. Mi enhorabuena a la escritora. Es una resolución (y sigue...) absolutamente genial <--- Fin del espóilerazo.
Me intriga el nuevo personaje de este capítulo, el que acabo de mencionar. Por ahora no me formo una opinión, esperaré un poco para ver cómo se mueve. Dios, sigo shockeado. ¿Cómo he podido ser tan tonto? ¿Cómo pude fiarme de ella, la asquerosa Marla? Las he pasa'o canutas por ver a mis personajes favoritos (después de, llamémosle, Cosa) sufriendo tanto, pero supongo que eso es lo que convierte a los grandes personajes en personajes grandes. Me pregunta si Laura Gallego tenía pensada esta guarida hace cinco años... ¿cuánto es improvisado y cuanto estaba pensado? No sé, pero en cualquier caso mola.
Me da rabia que Marla vuelva a tener la sartén por el mango. Es como: "¿ES QUE NUNCA NOS LIBRAREMOS DE TI?". Pero no pierdo la fe, porque la fe es lo último que se pierde. Sólo espero que cuando termine el libro acabe en el Infierno, en el más profundo de los círculos, limándole los callos al mismísimo Lucifer. Una mala así no puede salir dos veces impune.

sábado, 25 de abril de 2009

Sin alas en Arahuetes del Señor

Claro, debes estar preguntándote dónde he estado.
"¿Qué le habrá pasado a Brel? ¿Le dio un infarto al leer el sexto capítulo? ¿La dependienta acabó encontrándole y le mató? ¿Se habrá cansado de contarnos sus aventuras y frikadas?".
No, nada de eso (aunque todavía me escondo en la despensa cuando oigo el timbre de la puerta; Andrea P. acecha). Lo que pasa es que ayer me fui a Arahuetes del Señor. El pueblo de mi abuela. Ahí no hay ordenadores. Ahí no hay internet. Ahí no hay civilización. Sólo viejos.
Para que quede bien claro: no tengo nada contra la gente de la tercera edad. Me parecen seres entrañables, la prueba de que todos nos convertimos en frikis al llegar a cierta edad, y hay que serlo y mucho para tragarse el programa Saber vivir todas las mañanas. Un auténtico frikazo. Pero los abuelos tienen algo negativo, y es que rechazan todo lo que les resulte extraño. El euro les resulta extraño. La televisión digital les resulta extraña. Laura Gallego, a menos que les digas que era una de los niños de Fátima, les resulta horriblemente extraña.
Arahuetes del Señor tiene cuarenta habitantes y todos son frikis encubiertos, claro que no te atrevas a decírselo. "¿Friki? ¿Eso qué es?", te diría la más amable. El que no, que son la mayoría, sacaría la escopeta de debajo del cojín y soltaría tiros hasta que estuvieses de vuelta en la civilización. Ándate con cuidado si alguna vez vas al pueblo de mi abuela.
Y mi abuela, que es un trozo de pan que se ha acostumbrado demasiado rápido a Alicante, no entiende que no puede contar a sus antiguos vecinos lo que soy yo. Les dice, como quien cuenta el último episodio de Perdidos, que su nieto tiene la habitación atiborrada de pósters de libros, que una vez fue a Madrid a la presentación de un libro ("Y volvió con unas alitas en la espalda") o que todos los años planta una tienda de campaña en la Feria del Libro de Valencia para ser el primero de la fila cuando Laura Gallego llegue a la caseta. Ella lo dice con normalidad, porque está curada de espanto (la pobre ya tiene callos sobre callos de tanto hacerme bocatas de chóped) pero los arahuetinos saltan perturbados. Y me señalan. Y se ríen. Y dicen que soy atontolinao, y que si mi madre no me ha llevado todavía a que me vea el psiquiatra. No voy a insistir en el tema de mi psiquiatra imaginario, porque imagino que estáis hartos: él mismo me ha aconsejado que no le vuelva a mencionar.
Así que esa es la razón por la que ayer no escribí: estaba incomunicado. Pero lo hago hoy, con el doble de ganas, para decir con mayúsculas a lo hoy(l)igan QUE ME ENCANTA EL PERSONAJE "RESCATADO DEL SEXTO CAPÍTULO. Demonios, qué a gusto me he quedado.
Este es uno de mis capítulos favoritos hasta el momento y es gracias a Karmac, o Loco Mac, que yo lo siento por él pero lo tenía por muerto. ¡Pobre como se entere, con la rabia que le da que se lo digan! Me encanta cómo suena Karmac y me pregunto si Laura Gallego tendría esto pensado cinco años trás. Es igual, ¡mola! Porque la historia que cuenta es apasionante, y me estoy volviendo adicto a estos "cuentos" (el de Uba ya me encantó).
Además, que siempre es un placer saber más de, llamémosle, Cosa. ¡Y tengo el primer shíper! Bueno, al principio era Zor+Cosa, pero ahora es un poco Karmac+Cosa. En realidad es una tapadera literaria, porque todos sabemos que Cosa sólo me quiere a mí. Fuera bromas, y suponiendo que, llamémosle, Cosa sobrevive hasta el final... ¿creéis que encontrará pareja? Ay que se avecina un espóiler---> ¿Creéis que hay demasiados prejuicios como para que se junte con un humano? ¿Sólo puede encontrar el amor de un engendro? Pues qué injusto. Espero que no. Que acabe con Zor, Karmac, Uba o en su defecto, y si no es sacrificio, conmigo. Me decepcionaría mucho que debido a su aspecto tenga que resignarse a un final de vida de soledad. ¿Acaso no era feo Kirtash, y Laura Gallego fue lo suficiéntemente solidaria como para juntarle con Victoria? Pues esto es lo mismo. <---Que se acabó el espóiler.
Mañana más. Es lo que pasa cuando uno pierde un día en Arahuetes del Señor. Si Alas negras llegase a manos de alguno de sus vecinos, pensaría que es un aviso del Apocalipsis. Como para regalarles Finis mundi, ¡peor!

miércoles, 22 de abril de 2009

Más "marla" que un dolor de muelas

Odio a Marla. No es mala, es peor. Y tenía que acabar apareciendo en Alas negras tarde o temprano.
No me malinterpretéis: no es que no quisiese que saliese, sino que sale, ¡y me ofusco! Si yo entiendo que es un personaje cañero y todo eso, pero como friki que soy también tengo mi corazoncito (un poco afofado por culpa de los ganchitos, pero ese no es el tema) y ver tanta maldad impresa me produce urticaria, si supiese lo que significa. Estoy tan cabreado que el psiquiatra (ese que no tengo, pero que menciono para rebajar la tensión) me ha
 recomendado escribir una canción. Yo he cogido una guitarra -del Guitar Hero. ¡Soy friki, no artista!- y esto es lo que he compuesto:
Ay, qué mala eres, Marla,
nunca pides las cosas "por favor".
Tú no te relajarías siquiera
con un chaletito en Marina D'Or.

Siempre pensando maldades, ¡qué espanto!
como aquello que le hiciste a la buena Ahriel.
Enviarla a Gorlian, con las alas atadas.
¡Deberían encerrarte en un cuartel!

Como reina fuiste mala,
como condenada peor.
Cuanta falta te hicieron
dos guantazos de tu mentor.

¡Ay, qué Mala!
Nunca rebobinas el video de la comunión.
¡Ay, qué mala!
Te dan medio colgante y lías una revolución.
No sé. A lo mejor me grabo en YouTube y me presento al casting de Operación Triunfo. Si no me cogen por la voz, ¡lo hacen por ser friki! Somos la sensación, qué se le va a hacer.

Este quinto capítulo me ha gustado a ratos y a otros no. Me ha gustado por la parte en la que vemos a Marla hecha trizas, yo que soy un poquillo sádico, viéndola humillada y en la ruina. No me ha gustado por la parte en la que aparece ese demonio al que Ahriel tiene que derrotar y toda la pesca, jopé. Además, que estaba muy claro que la prota iba a ganar y nunca me han gustado las batallitas, salvo cuando hay mucha sangre y mueren por lo menos 4/5 de los personajes. Si mi psiquiatra dice que desear tantas muertes es un problema mental. Claro que como no tengo problema mental, mi psiquiatra no existe. ¡A ver si te enteras que no lo necesito!
Lo que me ha dejado petrificado es la historia de Uba, ya sabes, Ubanazicachurropapanata-de-nombre-impronunciable. Menuda pasada de personaje, ¡qué grande la Gallego! Y Furlaag, para darle de comer aparte. Claro que si se ha portado mal con Marla, yo casi le hago un hueco en mi altar de deidades, junto a Ahriel, Nevado y el hombre de la W de la Real Academia. Si ese tío todavía no ha pedido la baja por depresión, es que es un dios en toda regla.

Posdata: Cosa (por llamarte de algún modo, porque no quiero espoilear), te juro que te echo de menos. No sé, intento imaginar la vida sin ti. Pero me motivo de pensar que el capítulo que viene (ESPERO) volverás a mi vida. Confío en que estés tan ilusionada como yo.

lunes, 20 de abril de 2009

C'est l'amour

Mamá, me he enamorado.
Digo mamá por no decir mundo, porque quiero declarar a los cuatro vientos mi amor por un personaje del capítulo IV que para no espoilearos llamaré Persona, Personaje o, más ambiguo, Cosa. Ya sé que suena poco romántico, pero es que entre nosotros dos hay tanta química que dejamos los nombres al lado para decirnos "cariño", "cosita" (diminutivo de Cosaque sin embargo suena radicalmente distinto) o "mmmmorrr". Tú me entiendes.
En este capítulo volvemos a las aventuras de Zor, lo que prueba que la cosa va de pares e impares. Impar Ahriel, par Zor. Y los dos con sus respectivas parejas, Uba y, llamémosle, Cosa. Está claro que los viajes sin compañía son mucho más aburridos, o si no que se lo digan a Bipa, la pragmática (Bipa siempre va acompañada de "pragmática", igual que Juan Carlos I de "campechano") de La emperatriz de los Etéreos, otro de mis libros de cabecera cuando me permito ser un poco hereje y dejar el culto a los ángeles. Si todos nos encariñamos con Nevado, no os voy a decir lo que sentiréis por, llamémosla, Cosa. Eso sí: olvidaos de ella, porque ya está conmigo.
Es que estoy muy feliz. El libro me está encantando, y tenía pánico a que me decepcionase (es lo que pasa cuando conviertesAlas de fuego en un libro sagrado: como Alas negras no esté a la altura del Nuevo Testamento, la lías parda). No sé qué habría hecho en esa ocasión: seguramente hubiese secuestrado retenido ilegalmente a Laura Gallego hasta que lo reescribiese a mi gusto, con final Ahriel+Brel incluido. Ahora mismo Ahriel no me interesa, no tanto. Sólo existo para, llamémosle, Cosa.
Selecciona para sufrir un espóiler en toda regla ---> Me encanta eso de dejar espacios en blanco. Es como escribir con zumo de uva, la madre de las tintas invisibles. Yo tengo mi edición de Alas de fuego llena de notas invisible (y lo admito, corazoncitos en Ahrieles y Marlas tachados, porque ME DA AS-CO) porque temo el día que mi hermana la engendro se le ocurra leerlo (ella, que sólo lee el horóscopo de la SúperPop y tiene que darse un descanso en 'Acuario' porque ya está agotada de tanta letra) y descubra mi frikismo secreto. Bueno, ¡a lo que iba! Me encanta Zor. ¡Qué tío más grande! ¿Es el hijo de Ahriel que os imaginabais? ¡Porque yo no, y eso es MEJOR! Cuanto más impredecible, mejor. Yo pensaba que el hijo de Ahriel (por descontado, Brel) sería más pequeño, y también que estaría con su madre desde el principio. ¡Y ahora va y se cruza con un (una) engendro. Nunca me hubiese imaginado algo así. Y una engendro que mola, nada que ver con el ex-Rey de la Ciénaga. ¿No os parece adorable? Es tan, tan... Cosa... <--- Fin del espóiler en toda regla.
No me gusta, vaya que no, que Ruk y el resto de rufianes vuelvan a liarla. ¡Pero que le dejen en paz, demonios! Esa parte me sobra un tanto, pero todo sea por ver a, llamémosle, Cosa, en su esplendor. Tan buena, tan, tan... si mi madre lee esto, va a querer conocer a su nuera. ¡Como para decirle que es un libro! Y la abuela lo llevaría fatal, me saldría con eso de que ya no va a poder volver al pueblo porque todos la señalarían.
-¡La abuela del friki que se enamoró del personaje de un libro!
-¡Es esa! ¡Mírenla!
No, nunca me lo perdonaría. Mejor no se lo digo. Además, así me sigue trayendo los bocatas de chóped. Qué buenos los hace.
Lo que tengo que admitir, más me pueda el amor, es que mi cielito lindo necesita ir al logopeda. Por lo menos, un diccionario de la R.A.E. sobre la mesa, porque menudo escándalo leerla. Si yo ya padecí el lenguaje de los shizs, y ya no digo de los yan (¡qué trauma me quedó de aquello!) lo de, llamémosle, Cosa, está llegando a puntos exagerados. Pero se supone que el amor es la mejor forma de aprender idiomas, ¿no? Yyyo ssstttoyyyy dddsspstttooo a qqee m'ennsñe a habbblaarrr 'sssí.

Posdata 1: Ya he visto que el siguiente capítulo se llama Marla. ¡Menudo miedo!
Posdata 2: ¿Creéis que Ahriel se pondrá celosa si se entera de mis nuevos sentimientos? No se lo digáis, que va armada. ¡Así me da más miedo que Marla!